top of page
Search

Bitácora de la lluvia

Updated: Jun 10, 2025

Día 1.

Llueve como si la ciudad estuviera soltando un suspiro largo. La miro desde la ventana, con la cortina medio corrida. Afuera, el viento empuja las gotas en todas direcciones, haciendo que la luz de los postes tiemble sobre el pavimento. Un paraguas rojo se mueve entre los charcos. Es ella. Siempre es ella. No sé a dónde va, pero sé que alguien la sigue.


Él no usa paraguas. Camina unos pasos detrás, con las manos en los bolsillos. No se apresura. No la llama. Solo está ahí, como un eco inevitable. Me pregunto si ella lo nota o si ya se acostumbró.


Día 3.

Las gotas resbalan por el cristal, distorsionando las siluetas de los que caminan abajo. Ella se detiene en la esquina. Se acomoda el cabello mojado detrás de la oreja y mira hacia arriba, pero no hacia mí. Hacia el cielo. Siempre me pregunto qué busca ahí arriba que no pueda encontrar aquí abajo.


Él está más cerca hoy. Su reflejo en el charco es una sombra sin rostro.


Podría llamarla. Podría abrir la ventana y decirle cualquier cosa. Pero no lo hago. No aquí. No donde puedan oírme.


Día 5.

Ella decía que la lluvia no traía finales, que solo lavaba lo que sobraba. Que la primavera no llegaba con flores, sino con el olor de la tierra mojada, con la manera en que el viento se sentía distinto en la piel. A veces hablaba como si el mundo fuera un libro que ella ya había leído.


Nunca respondía cuando hablaba así. Solo la escuchaba. Ojalá hubiera dicho algo.


Día 8.

Hoy llueve más fuerte. La ciudad parece un cuadro emborronado. Desde aquí, todo se ve lejano, como si ocurriera en otra realidad. Ella camina más rápido de lo normal. No sé si es por la lluvia o por él.


Él no acelera el paso. Sigue ahí. Siempre está ahí.


Me recuesto contra la pared. Cierro los ojos. Me digo que cuando la vea sola, cuando no haya nadie más alrededor, entonces le hablaré.


Día 12.

Hoy la lluvia cesó. La primavera llegó, pero no para todos.


Él ya no la sigue. Ahora camina solo.


Ella no está.


Miro la ciudad desde la ventana. El cristal sigue frío, la cortina sigue medio corrida. Me gustaría decir que su voz aún resuena, pero la verdad es que cada día la escucho menos.


La lluvia se llevó el invierno, la nieve, el polvo, las hojas muertas. A ella también. Y yo ni siquiera le hablé.

 
 
 

Recent Posts

See All
Historia Astralis: Cap. I

El concilio de nobles se opuso a la redacción de esta obra originalmente. No fue maldad o un deseo de limitar el conocimiento. Prefiero...

 
 
 
Historia Astralis: Introducción

La claridad del cielo caminaba lentamente al ritmo de la nuestra. Aunque había poco irreconocible al ojo en esta época, se generaban más...

 
 
 
Ballad for the Maghreb

[Intro – spoken softly] She was from the capital, our sins were magical… she offered me tea, I could barely breathe… [Verse 1] she took...

 
 
 

Comments


bottom of page